Conozca sobre los Falsos Positivos en Autismo y TDAH

Para los padres la noticia de que su hijo sea diagnosticado con cualquier trastorno en su desarrollo es difícil de aceptar y asimilar. Cuando los padres se enteran de un diagnóstico que afectará el desarrollo o que acompañará a su hijo por el resto de su vida, estos pasan por una etapa difícil de duelo y no aceptación, al pasar esta etapa la mayoría comienza a aceptar y a buscar la mejor ayuda para mejorar cualquier área de desarrollo que esté afectada en el niño.

En el momento del diagnóstico pueden tener lugar los llamados falsos positivos, que son muy comunes en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y en los Trastornos del Espectro Autista (TEA). Estos falsos positivos pueden darse quizás por la utilización de la herramienta de evaluación menos indicada o por un diagnóstico a muy temprana edad.

La epidemia diagnóstica de suponer que todo es TEA o TDAH da pié fácilmente a un falso positivo, niños con ciertas conductas parecidas a las de Autismo o niños con dificultad para quedarse quietos y están en constante movimiento pueden dar a suponer un diagnóstico como los mencionados, pero se debe tomar en cuenta que un correcto diagnóstico es el mejor comienzo para un tratamiento certero y efectivo.

Existen cuadros característicos de diagnósticos que pueden confundirse con algún trastorno del neurodesarrollo como lo son el TEA y TDAH. Los trastornos de procesamiento sensorial fácilmente pueden crear una confusión en el diagnóstico, estos se caracterizan por la dificultad que tiene el Sistema Nervioso de organizar adecuadamente la información que es captada por nuestros sentidos, de esta manera un niño que tiene dificultad para mantenerse tranquilo y constantemente necesita estímulos sensoriales de movimiento, lo cual a su vez le podría llevar a presentar dificultad para prestar atención, fácilmente se podría confundir con TDAH y de la misma manera, otras características del Trastorno del Procesamiento Sensorial presentes en un niño pueden confundirse con TEA y arrojar un falso positivo.

Los trastornos del lenguaje y retrasos en el desarrollo también podrían arrojar falsos positivos, siendo diagnosticados y luego de los 6 años mejorar en las características que lo ponían dentro de cualquier condición específica y así descartar el diagnóstico, habiendo sido este un falso positivo.

La mejor opción será siempre consultar con un buen especialista, ya que el mayor riesgo de un falso positivo siempre será un tratamiento farmacológico que no era necesario. El tratamiento terapéutico es necesario independientemente de que haya o no un diagnóstico inadecuado, puesto que siempre será enfocado en abordar las fallas que pueda presentar el niño o lograr en él cada vez más conductas adaptativas acordes a la edad.

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