Elucubrar o tomar el control… esa es la cuestión

Pa qué dar tanta vuelta en la cama si el sueño no llega. Mejor me levanto y cojo el computador a teclear lo que me salga, a ver si saco esto que me tiene atorada.

No se entiende que hace una semana a esta hora (2a.m.) estuviera a tu lado escuchando las palabras más dulces y en el tono más suave posible, sobre lo que sientes por mí, y hoy no reciba ni un corazoncito de emoticón . ❤

No se entiende. ¿Pero qué se hace? Nada… esperar a que amanezca a ver qué pasa, a ver qué se te ocurre decirme, a ver cómo pasa el día.

Es contradictorio por decirlo menos, tu poca interacción, esperé en verdad mucha más comunicación y expresividad desde que nos vimos… aunque ayer me preguntaste el nombre de la canción que me hiciste escuchar “en privado” y que dice  en el coro “a tu lado yo no siento frio, a tu lado yo no siento miedo, a tu lado yo me siento un niño, cuando tiene su juguete nuevo. No distingo la noche del día, no me quites esa boca linda que me tiene preso”. Eso me hizo un guiño al día (está recordando todo, me dije).

Bendito. A sabiendas de que somos de mundos distintos me preparé para estar tranquila, para esperar tu reacción relajada. Pero qué va, uno puede estar consciente de que es parte de lo que podría venir, pero la ansiedad gana.

Bueno pero ¿qué hay de lo que me dijiste respecto a que amaneces pensando en los últimos días lo que viviste (así sin más detalles)? Pero claro para la mente alocada de una mujer nuncaaaaaaaaaaa es suficiente (aunque podrías referirte a tantas cosas de las que pasaste 🤔

Sí… relax… hay que estar calmados… no hay que sobreactuarse. Es importante ser tranquilos. Quien sabe si lo que te está pasando a ti sea lo mismo que a mí. Podrías estar esperando más expresividad, más emotividad, más intercambio de recordaciones… he sido muy parca?

Qué locura… no hay cómo evitar esto que me pasa, que espero te esté pasando a ti, que espero que sientas como yo.

Me ocupo constantemente y trato de sacar en limpio mis artículos para que la próxima vez que hablemos tenga yo la tranquilidad del deber cumplido y pueda ser feliz con tu conversación de todo un poco, como suele ser. Pero a veces ni eso saco. Ahora esta columna está resultando un problema, ya que queda al descubierto que estoy atorada.

Espero que amanezca y me pase como muchas veces me ha pasado, que me de cuenta que eres más “normal” de lo que pareces, que la mayoría de las cosas me las imagino, que estás muy feliz de tenerme en tu vida y me digas una palabra que me deje fría y emocionada.

Al fin amaneció. Pasa la mañana y llega el medio día y llega el mensaje del día: “sabes que tuve que ir a arreglar el aparato celular. Me molestó mucho y no pude escribir. Ahora tengo uno nuevo, con mucho espacio para nuestras fotos”.

Oh si… qué forma maravillosa de cambiar el día. Qué bueno sentir que todo es posible, todo es hermoso y sí, todo lo de la madrugada anterior fueron elucubraciones mías.

¿Lección aprendida? Seguro que no… seguro que va a haber otro día de silencio o de pocas palabras en las que las elucubraciones volverán a hacer estragos. ¿Pa qué hacerse nudos en el cerebro? Pienso… por qué no ser más relajados y tranquilos. Al estilo de los hombres.

El día está ahora delante de mí. A trabajar que tengo varias clientas a las que les voy a hacer manicure y pedicure. Espero tener al final de la noche un mensaje feliz. Y a esperar lo mejor.

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