En mi experiencia, mejor no

“- ¿Y si espero a que se decida?

– Pues puede ser que se decida y puede ser que no…Ahí está la cuestión, que está en juego:

1.- Tu tiempo

2.- Tu autoestima

3.- Tu vidaaaaaaaa”

Esta conversación fue ayer. La sostuve con una clienta que entre aburrida y triste me contó que ya llevaba 2 años con una relación en la que ella estaba súper concentrada, pero que no veía el mismo entusiasmo en él.

Entonces le dije que seguir o no seguir dependía mucho de la “resistencia” de cada una al momento de iniciar esos viajes amorosos hacia el posible puerto seguro de la convivencia y la estabilidad final.

Vino entonces la anécdota que me hizo escribir estas líneas. Le conté que hace seis años una  clienta y yo, que terminamos siendo amigas, iniciamos en paralelo una relación. Ella con un tipazo alto y de buen porte, especialista en oncología y yo con un tipo de porte regular que brillaba por su gran inteligencia.

En ese momento ambas, encantadas de la vida, pensábamos que todo era posible y cada quince días, cuando ella iba a hacerse el manicure al salón, nos poníamos al día. Hoy, mientras le hago el pedicure, ella feliz me muestra el edredón bello que le mandó a hacer a la cama que comparte con su médico, mientras yo le cuento que estoy pensando seriamente en meterme a monja.

Cuando empezó su relación ella esperó que pronto el hombre la invitara a vivir con él a su casa e hizo lo posible para “ganarse” esa solicitud, sin meterse de una a su apartamento.  Iba cada fin de semana, subía y bajaba su maleta, estaba ahí lista para cuando él la necesitara y al final ella, un fin de semana de esos, se quedó.

Su constancia tuvo, para ella, un buen resultado, no importaba que ese peregrinar con maleta a bordo resultara un poco triste en opinión de muchas de sus amigas. A mí en cambio no me dijeron vente, me llevaron las maletas de una al apartamento de soltero, todo fue color de rosa desde el principio y recuerdo claramente que me veía envejeciendo al lado del inteligente.

Sobre esa relación le conté a mis amigas y de hecho conocieron al sujeto y algunas “le hicieron barra” a mis posibilidades. Personas que conocieron la pareja de la clienta amiga, dieron su veredicto y en cambio a esa relación no le apostaron mucho.

Hoy en día, haciendo una retrospectiva de lo vivido, puedo decir que hay dos explicaciones por las que ella ahora está en el apartamento de su novio, ahora compañero de vida  y yo estoy escribiendo estas letras en mi cama de soltera:

  1. Como ella misma dijo, lo ocurrido en su caso fue un proceso de paciencia y constancia, que la llevó finalmente a recibir de él su completa atención y posterior decisión de hacerla parte de su vida… ella ya había tomado su decisión y por eso su “constancia”.
  2. Su destino estaba escrito

Me inclino por la primera y la realidad lo indica.

Cuando haces lo que te apasiona el universo se alinea para que llegues a lo que quieres, dice la filosofía de nuestro amigo Paulo Coello y repetimos insistentemente cuando lo que queremos nos es esquivo, pero sentimos que está ahí no más… a un esfuercito, a un paso.

Pero en mi caso: hubo constancia, sí; hubo dedicación, sÍ; hubo decisión, sí… entonces qué falló.

Es cosa de tener los ojos bien abiertos para que en el primer año, si es posible, segundo como máximo, te definas, definas lo que tienes en esa relación de ganancia, de positivo, de verdad.

Saber leer los mensajes de tu pareja es definitivo para entender si estás en el lugar correcto y si estás cultivando algo para el futuro, o si estás perdiendo inexorablemente tu tiempo.

A estas alturas debo decir que varias amigas que conocieron a mi inteligente personaje me dijeron de entrada “no lo veo contigo a los 80 años”, pero uno terca no escucha sino lo que quiere.

Así las cosas mi experiencia me hace darle a mi clienta nueva (quien posiblemente será mi próxima amiga) varios consejos.

  • No esperes tanto, no es necesario sino conocer a la persona y analizar su comportamiento contigo para definir qué va a suceder en el futuro cercano.
  • Confía en tu instinto. Si la primera vez que te hizo reflexionar sobre lo que está pasando fue serio y no se arregló de manera fluida, es una señal fuerte de que algo no funciona.
  • Escucha a tus cercanos. Algunas veces no queremos entender que quienes nos conocen ven cosas que tu no alcanzas a vislumbrar.
  • Si te hace llorar no sirve. Esta parece obvia pero muchas veces nos encontramos con los ojos roooooojoooooooooosss y creemos que es normal. No lo es.

La depresión en la que caí momentáneamente por causa de mi ruptura y mi decepción me hace darle un consejo más a mi clienta: si necesitas hablar del tema busca un profesional, tu salud mental puede estar en riesgo y así como vamos al ortopeda si se nos parte un brazo, debemos acudir al psiquiatra o psicólogo si se nos rompe el corazón.

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