La gratitud, el mejor regalo de vida

Durante una entrevista que me hicieron para el programa de televisión Online “Margaritas y Mimosas”, Karla Leal me hizo una pregunta al final que me dejó pensando; ¿Resume en una palabra cómo te sientes? Y sin pensarlo dos veces le respondí “Agradecida”.

Al terminar me puse a pensar en lo que había dicho y a reflexionar seriamente sobre ello, pues muchas veces respondemos a la ligera, especialmente si estás en medio de una transmisión en vivo. Sin embargo, mientras manejaba de regreso a casa entendí que había dicho exactamente lo que siento: un infinito agradecimiento por la vida, por las cosas buenas y malas por las que he pasado, por la familia que Dios me ha regalado, por los amigos que me rodean, por el trabajo con el que me levanto cada mañana, por el país que me ha acogido, por la salud, por los momentos de alegría, por aquellos de tristeza, por las pérdidas que he sufrido, por los seres queridos que ya no nos acompañan en el plano terrenal y que han pasado a un plano espiritual.

Muchas veces es fácil dejarse llevar por la rabia, la tristeza, las decepciones y los malos momentos para pensar que no son muchas las cosas por las que debemos agradecer. Generalmente, cuando las cosas no marchan como nosotros quisiéramos, tendemos a maldecir nuestra situación, a frustrarnos porque las cosas no nos salen como nos gustaría o simplemente a dejarnos llevar por la desidia para no volver a intentar nada. A menudo culpamos al mundo de nuestra mala suerte y le ponemos una cara negativa a la vida, que quizás nos está dando la oportunidad de aprender algo nuevo en medio de una situación difícil. No niego que cualquiera podría desesperarse en ciertos momentos de la vida, todos pasamos por malos momentos, pero cuando el tiempo pasa y miramos hacia atrás debemos ser agradecidos hasta de lo que nos sucedió, pues gracias a esas situaciones tan específicas y muchas veces dolorosas es que nos damos cuenta “de qué cuero están hechas las correas”.

No me imagino la vida llena solo de felicidad, creo que no creceríamos y mucho menos, tendríamos la capacidad de aprender a agradecer, después de todo nos quedaríamos sin elementos para comparar lo qué es bueno, de lo que es mejor.

Hoy por hoy, entiendo que cada faceta vivida ha sido una gran prueba de aprendizaje por la que estoy profundamente agradecida. La gratitud es un regalo de la vida y cuando valoramos sinceramente todo lo que nos rodea, aprendemos a vivir en paz, armonía y felicidad con nosotros mismos. Agradece hoy mismo por lo que tienes y dejaste de tener, por lo que eres o dejaste de ser, te vas a sentir más cómodo contigo mismo y podrás abrirte a nuevas posibilidades de vida, que quizás hasta ahora habías ignorado.

 

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3 pensamientos sobre “La gratitud, el mejor regalo de vida

  1. Me encanta leer los mensajes! Dios nos bendice cuando fijamos los ojos en el!
    Besitos a todos!

    Con admiración,

    Marie Elena Cortes

  2. Lizzette, le agradezco a la vida por contar con amigas como tú, que nos recuerdan los valores como la gratitud q a veces tenemos olvidados. TQM

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