Lactancia materna y lenguaje

bebe amamantando

Ya sabemos que la leche materna es el mejor alimento para el bebé ya que aporta todos los nutrientes para su óptimo desarrollo, contiene anticuerpos que protegen al niño de múltiples enfermedades, favorece el vínculo familiar, reduce el riesgo de muerte súbita, ayuda en la economía del hogar, es ecológica por lo que también ayuda al planeta y muchos otros beneficios pero ¿sabías que también existe relación entre la lactancia materna y el desarrollo del habla? Incluso, podríamos decir que la lactancia es el primer paso para incentivar el habla.

En el momento de pronunciar los diferentes fonos o sonidos de nuestra lengua hay una participación directa de un grupo de orofaciales, como los maxilofaciales, el paladar blando, el paladar duro, los labios y la lengua. Estos órganos son los mismos que se utilizan durante la lactancia. Estos orofaciales intervienen en la succión y deglución, los cuales son necesarios para lograr una buena lactancia y la anatomía oral del bebé está diseñada para eso. La posición de los órganos orales del bebé, es diferente a la de niños más grandes. La lengua ocupa casi toda la boca del bebé pero gracias al proceso de succión en la mama, la lengua se contrae repetidamente y poco a poco desarrolla la posición adecuada, lo que permitirá que más adelante el bebé pueda articular los sonidos del habla y también logre alcanzar el equilibrio cráneo facial.

Durante el proceso de succión de la mama, también se ejercitan los músculos orbiculares de los labios, los cuales son los encargados de inmovilizar el pecho antes de comprimirlo para sacar la leche. Estos músculos son los mismos que luego se emplearan para silbar, tirar besos, soplar,  el cierre labial, etc.

También se ejercitan los maxilofaciales. Los bebés que nacen con la mandíbula retraída, logran la posición adecuada alrededor de los 8 meses gracias al movimiento repetido de estos músculos.

Así mismo, la lactancia materna ayuda a que el bebé se acostumbre a la respiración nasal lo cual evitara que desarrolle el síndrome del respirador oral, que afecta negativamente las cuerdas vocales, entre otras cosas.

Los bebés que no lactan directamente del pecho materno, sino que usan tetinas de algún tipo los primeros meses de vida, no ejercitan de forma adecuada toda la musculatura ya que las tetinas tienen un diseño muy diferente al pecho de la madre y el esfuerzo que realiza el bebé para extraer la leche es mucho menor. La lactancia artificial temprana (con tetinas) hace que la coordinación de los reflejos de succión y deglución sean inadecuados, causando, entre otras cosas, el famoso síndrome de confusión de pezón. Esto ocasiona, a su vez, que el trabajo de los músculos de la boca, sea más pasivo lo que desencadena efectos negativos en la maduración y desarrollo craneofacial, lo que aumenta el riesgo de aparición de hábitos perjudiciales, mal alineamiento de los dientes y aparición tardía de sonidos articulados y primeras palabras.

bebé

Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que si bien la lactancia materna favorece muchísimo el correcto estimulo del habla, también interfieren otros factores como factores genéticos, biológicos, afectivos, ambientales, etc, que juegan un rol importante en el desarrollo general del niño. A nivel del desarrollo del habla, existen muchos ejercicios y terapias que se pueden implementar para ayudar al niño a fortalecer la musculatura, entre otras cosas.

Si tu niño ya pasó la edad optima en la que debería haber empezado a producir sonidos articulados y palabras y aún no lo hace, siempre en bueno consultar con los especialistas.

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