Salí de una relación con un narciso y viví para contarlo

“Entiendo, parece que estuvieras como en una centrífuga de la cual no puedes salir. Sabes que no estás bien, te sientes más triste cada vez, pero aún así crees que estás cumpliendo un papel importante en la vida de esa persona y no puedes irte de su lado, no obstante los que estamos fuera te vemos en el lugar equivocado”.

Las palabras fueron de una amiga, a quien al explicarle lo mal que la pasaba en los momentos en que aún estaba con mi pareja, atinó a describir mi situación, misma que yo pude entender luego de mucha lectura, escuchar a profesionales del ramo sobre el tema (no psicólogas, ni psiquiatras amigas, porque en verdad aunque sean las mejores en sus disciplinas uno no las escucha) y después de que, por la Divina Providencia, pude poner tierra de por medio.

Estuve con un narcicista. Compartí años con una persona que solo se ama a sí mismo, creí que podía construir una vida con quien solo quiere su propia y cómoda supervivencia, creí tener una relación y en verdad solo tenía una constante sensación de vacío, de contraste, de ausencia de amor.

Yo sentía que algo con él no estaba en orden, había muchas incongruencias en sus actitudes, sus reacciones eran extrañas, había una mezcla de super profesionalismo e hiperactividad que me llamaban la atención y a la vez me sorprendía su excesiva admiración a mis normales aptitudes de relacionamiento y empatía. Siempre sentí que eso le hacía sentir bien, luego entendí que era lo que más hubiera querido tener y poco o nada podía desarrollar, si acaso imitar.

Este fue el rasgo que más me impresionó una vez detecté  su condición de narcisista.

Lee también: Complejo de Narciso

Claro, el inicio fue fantástico. Un romance grandilocuente, lleno de clichés románticos, ramos de rosas, canciones de amor, encuentros frente a la playa, visitas inesperadas, todo lo que se diría “un encantador”. Pero ahí precisamente está el primer detalle que ahora, en entrevista con la psicóloga Dennys Eva Rodao Stand, podemos revelar a todos los lectores y lectoras de Consejos Magazine como el primer y más importante rasgo de un narcisista y del cual debemos huir de inmediato.

Dice la doctora Rodao, magister en salud mental y clínica social, que este encantador no existe. “Una persona encantadora no es más sino el reflejo de lo que nuestra mente quiere ver y si nos enfrascamos en ese deseo veremos exactamente lo que deseamos, y como el hombre o mujer que quiere captarnos lo detecta, hace exactamente lo que queremos para que lo veamos como lo que deseamos.

A ella le hice cuatro preguntas con las cuales pretendo dar luces sobre, posiblemente,  de una de las situaciones más espeluznante de una relación:  estar con alguien que realmente no es lo que demuestra ser y con quien nunca se podrá tener lo que cualquier ser humano anhela, una relación real, sana, constructiva y llena de amor.

¿Con qué frecuencia  nos encontramos  involucrados en relaciones tóxicas con narcisistas sin que muchas veces se tenga conciencia de ello?

Si, a decir verdad es mucho más frecuente de lo que se cree, pero las relaciones tóxicas están marcadas por una dinámica particular de dependencia y simbiosis del otro, que difícilmente una persona puede diferenciar en un primer momento esa dinámica; entonces se va poco a poco involucrando hasta que ya no puede por sí mismo ver que se está en una relación tóxica, no  logra identificarlo, ni es posible aceptarlo, aunque otros se lo digan.

Para entender esa dinámica quiero explicar que en las primeras fases del desarrollo del yo de un individuo el narcisismo es necesario, este da paso a la experiencia relacional de un sujeto con los objetos que lo rodean, solo que en una primera fase este narcisismo es autoerótico, para dar paso luego a un narcisismo más evolucionado, narcisismo secundario, que propone la apertura a las relaciones objetales.

 El problema de los sujetos narcisistas es que no se relacionan, sino que establecen un no-vínculo con otros, solo se relacionan para amarse a sí mismos a través de los otros, en  ese intento de ser  reconocido frenéticamente, desea ser reforzado externamente de la otra persona, engrandecido y alabado para sentirse el centro de atención, por lo tanto necesita de una relación con alguien que también esté en su mismo plano, solo que  con una diferencia,  mientras el narcisista necesita alimentar autoeroticamente su yo, hay un individuo que necesita también ser reconocido, para alimentar su yo, pero este solo para convertirse en el objeto deseado del narcisista, lo que esta persona no sabe es que mientras busca una relación el narcisista no se relaciona con nadie,  sólo con él mismo.

¿Cómo estar alerta y no ser vulnerable a sucumbir en este tipo de relaciones?

Estar alerta significa que una persona debe conocer muy bien lo que quiere para su vida y  no caer en la trampa de creer que hay hombres o mujeres encantadoras, esto es una ilusión imaginaria, de ahí que las personas se vuelven vulnerables a sucumbir en este tipo de relaciones.

 Si ya usted conoce a un narcisista lo identificará cuando lo tenga cerca, pero si usted tiene el deseo de satisfacer siempre a los otros antes que a usted entonces no lo va a detectar, se involucrará una y otra vez en la misma dinámica y nunca lo va a detectar, aunque sepa cómo funciona un narcisista.

¿Una  vez se ha pasado por una de estas experiencias es posible tener otra igual?

Si, claro que es posible, pues los sujetos que no conocen su propio funcionamiento están condenados a repetir las mismas historias, pues establecen una dinámica relacional en la  que  buscan personas para satisfacer sus necesidades afectivas, o carencias emocionales, es por eso que deben estar claras y no buscar parejas para satisfacer necesidades de ninguna índole.

Se puede identificar muy bien las características de estos sujetos:

  • Sólo están centrados en ellos
  • En el poder
  • Prestigio
  • Vanidad
  • Nada ni nadie les interesa sino sólo ellos
  • Carecen de empatía
  • Suelen desacreditar en todo a los demás con tal de lucir bien ellos
  • Confunden a sus parejas haciéndoles sentir que son ellas las del problema

 ¿Cómo detectamos a un narcisista sin confundirlo con un encantador hombre o mujer?

Los hombres o mujeres encantadores no existen, eso es una creación imaginaria, es la imagen creada o re-creada de una perfección que no existe, de allí que las personas construyan transferencialmente personas ideales, que no son más que sus propias proyecciones puestas en sujetos normales a los que se les colocan ciertos atributos que no tiene, para satisfacer necesidades que siempre estarán insatisfechas.

Para la doctora Rodao es claro que no solo el narcisista es el problema, hay en cada individuo una responsabilidad en lo ocurrido en las relaciones que emprenden. En mi caso hay una situación que debo solucionar con mi autoestima y lo acepto, pero en muchas oportunidades he escuchado a quienes también han indicado que no me debo sentir culpable por lo que pasé y por eso busqué el profesional que lo acotó.

Se trata de Marcelo Martín, creador del blog Libres del narcisista, licenciado en Trabajo Social en la Universidad Central de Venezuela, cursó teología en el ITER, facultad de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.

“En efecto hay un problema aquí que no afecta en nada al narcisista, porque ellos no sienten nada y no sufren por nada, el problema es que quienes lo rodean sean capaces de detectar que este personaje busca a quienes por ser empáticos, seres humanos de buenos sentimientos y como todos, en busca de una estabilidad emocional y relacional, se abren a una relación que los puede dejar como tierra arrasada. Esta mala experiencia les pasó tal vez por ser buenos seres humanos”, dijo Martin.

Me alivio un poco, pero aun así reconozco que debo ser responsable y al compartir con los lectores esta experiencia de vida siento tranquilidad. Aquí están las pautas para que usted, que se siente “en el lugar equivocado” analice lo que le ocurre y quizá haga una reflexión a tiempo, así hayan pasado años o meses, para alejarse de ese narciso (a) que lo está acabando emocionalmente y con el cual el único trato que debe hacer es el de no verlo nunca más en la vida, a lo cual los expertos llaman “contacto cero”.

Este podría ser el primero de uno de los cientos de artículos (de hecho hay muchísimo material en las redes) que se podrían escribir sobre el tema del narcisismo y el impacto que causa a una persona encontrarse dentro de una relación con este tipo de seres nocivos, pero en realidad lo que busco es despertar en quién lo lea la inquietud por preguntarse:

  1. ¿Me siento en una centrífuga emocional?
  2.  ¿No he tenido un verdadero tiempo de paz?

Si las respuestas son Si…puede que esté con un narciso cerca. Revise bien su vida y abra la posibilidad a escuchar a un profesional porque aunque este tema lo tratamos hoy desde el punto de vista de la pareja, puede haber narcisos amigos, padres, jefes o hermanos.

Síguenos en nuestras redes sociales
error20
fb-share-icon2810
Tweet 550
fb-share-icon20

2 pensamientos sobre “Salí de una relación con un narciso y viví para contarlo

  1. Que buen artículo, y que bien que la periodista Nilva reconozca que necesita revisar su posición en suexperiencia, no comparto la postura del T. s Marcelo, ya que pienso que ” no existen buenos seres humanos” sino personas con limitaciones y conflictos que tienen que dar el primer paso reconocer sus falencias y cambiar su dinámica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *