Vivir un día a la vez ¿Qué significa?

mujer brazos extendidos

¿En qué estabas pensando hace un segundo? Probablemente en lo que mañana tienes que hacer o en lo que hiciste hace un mes. Es frecuente que tu mente tenga dos grandes pensamientos recurrentes: Lo que va a pasar y lo que ya pasó. No hay nada más inútil que estas ideas, pero así somos, así vivimos. En la incertidumbre y en el reproche.

Vivir en el pasado nos trae depresión, vivir en el futuro nos genera ansiedad. De aquí se derivan grandes trastornos y colapso mental.

Cuesta mucho enfocarse en el presente, partiendo del principio que el presente es efímero y lo menos estable que tenemos. La alegría se esfuma, el dolor pasa, la tristeza se va. Hablar del presente es como intentar agarrar una medusa.. Sin embargo, hay que hacer el esfuerzo.

El ritmo de vida actual nos agobia con planificaciones, citas, encuentros, compras, ventas, negocios, idas y venidas. A todo debemos tener una respuesta… Esto nos mantiene en un constante estado de alerta que, con el paso de los años, nos pasa factura con lesiones físicas como gastritis, dolores musculares, pérdida o ganancia de peso, etc.

Si bien hay que planificar y tener delineado un camino de metas, no es menos cierto que del futuro nada se sabe. Se deben dar los pasos necesarios para conquistar una mejor posición, un título educativo, una casa, una familia, lo que represente bienestar. Ahora  bien, el mejor y más seguro paso que podemos dar es vivir un día a la vez.

Proyectar no significa vivir de la expectativa. Esto no funciona. No traerá desilusión. Proyectar es ser honesto consigo mismo y repetirnos frente al espejo: Quiero viajar en verano, ¿Qué debo hacer? Ahorrar, buscar opciones, alojamiento, ¿Iré sola o acompañada?, etc en la medida que tengamos una lista y podamos ir cumpliendo con cada punto, la ansiedad disminuye y los pasos son certeros.

Si un día no se logró la compra de la casa, pues quedará para una nueva oportunidad. No debemos engancharnos en el reproche ni en la lamentación. No pasó, ¿Por qué no pasó? ¿Fue algo que hice mal? ¿Dejé de hacer algo? Al responder estas preguntas podemos ganar conciencia y dejar el reproche que, además de ser absurdo, consume y no deja nada bueno.

El pasado tampoco nos llevará a ningún puerto seguro. Ten en cuenta que tu madurez de ahora no es la misma a cuando tuviste algún episodio que te genera aún incomodidad. Razona que la incomodidad viene porque aprendiste algo que para ese momento no lo sabias. No te reproches, lo que pasó fue lo mejor que pudiste hacer con lo que tenias.

Vivir un día a la vez es tener la armonía para saber que aunque no puedas cambiar el pasado podrás hacer mejor tu presente con todo lo que aprendiste. Además, podrás mover tus piezas para  que el futuro llegue de buena manera.

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